El "misterioso Juán".
Ahora,a pártir de que una pantallita te muestra el número de teléfono desde el que te llaman,se perdieron aquellas llamadas impertinentes que nada mas descolgar te lanzaban un insulto,sin venir a pelo y te dejaba desconcertada no sabiendo si esa voz camuflada pertenecia a un conocido o a alguien que se divertia así marcando al azar.Otras veces te despertaba el ring-riiing de madrugada y no habia sonido al otro lado o solo una siniestra respiración y no colgaban hasta que tu lo hacias.El objeto seria desvelarte y enfadarte...
Estaban tambien esas bromas pesadas por Los Inocentes o sin serlo en que alguien te advertia de

infidelidades de tu novio,por ejemplo,causandote hasta pelea con el y te corroian las dudas,de quien seria ese-a desoficiado-a y su razón.
Pero tambien estaban esas llamadas,agradable,que eran constantes y te declaraban su amor o admiración,sin decirte quien era,por timidez o porque otros motivos se lo impidieran.Y a mi tambien me llegaron de esas,de las bonitas,no solo cuando trabajaba en radio,sino en mi casa,donde durante años,pero no a diario,sino de vez en cuando,de manera imprevisible me telefoneaba un tál Juán(seguramente era nombre falso)que tan solo expresaba su deseo de charlar conmigo y yo lo escuchaba y le hablaba,de diversos temas,muy interesantes por cierto,de historia,religión,arte,filosofia...
Nunca supe de quien se trataba,pero seguramente no era lejano.Parecia educado,de conversación amena y su anonimato no me asustaba.Podiamos estar horas de bla,bla,bla...
Hace ya mucho que desapareció, dejó de llamarme "el misterioso Juán",concretamente desde que podemos identificar a quien hay al otro lado del auruicular o su procedencia o quizás yo lo achaque a eso y no es así,dejó de llamarme cuando me salieron esas primeras arrugas y engordé algún kilo,cuando maduré y ya una,hasta la mas bonita deja de ser sueño,amor platonico,musa de hombres como aquel que sospecho que llevaba sótana..(?).













Jose Antonio Cuenca Campillo dijo
Las llamadas como las de tu amigo Juan no molestan, es más, se agradecen en momentos de soledad. Lástima que, como las cartas, en su día, vayan siendo objeto del pasado.
12 Noviembre 2011 | 01:09 PM