LOS CALZONCILLOS DEL NOTARIO.
Siendo yo chiquitina,en la casa de al lado vivia y tenia su despacho un Nottario donde por cierto iba por las tardes mi abuelo,ya jubilado de farista,a ayudarlo en papeleos ya que todos los documentos eran escritos a mano y él tenia una letra perfecta.
D.Joaquin era bajito,calvo,rechoncho y lucia un bigotillo fino.Lo recuerdo solemne trás su mesa,porque yo entraba mucho ahí con sus niños,que a la vez iban a mi casa a jugar.El Notario imponia,nunca sonreia,así como la esposa era dicharachera y simpatica,alta,,muy delgada,de cuello de cisne,con la risa pintada peremne,enseñando dientes largos y ahora visualizandola con el moño era la imagen viva de Carmen Polo,sobre todo cuando se ponia los collares.Y resulta que tambien el se asemejaba fisicamente al Caudillo,le daba un aire.
Tenian una criada,Pili,que por el mismo sueldo(y supongo que ridiculo ridiculo)era doncella,cocinera,tata...y D.Joaquin siempre le andaba regañando,por fisgona,por escuchar a través de las puertas o porque se entretenia en la fuente,cuando tambien tenia que estar para abrir la puerta, que no era misión de la señora,que para eso pagaba a una empleada.Pero la chica no se callaba,era de esas que contestan y le reprochaba lo poco limpio que era,que se veia negra para sacar los lámparones que se echaba comiendo,de aceite,de tomate frito,de chocolate,hasta en la corbata,y era de risa oirlos dicutiendo,mientras Doña Cari,la esposa se limaba las uñas y oia la radionovela de turno,dejandolos como asunto perdido.
Presencié alguna de aquellos rifirrafes,divertidos y quedó aguno para recordar como cuando un dia Doña Cari se dá cuenta que en el cajón de ropa interior de su marido no hay calzoncillos,de aquellos de tela,confeccionados en la casa,cuándo tenia docena y pico al uso y le pregunta a Pili,que asegura que hace tiempo no vé ninguno en el cenacho de ropa sucia y que tampoco le extraña pues hay que "arrearlo" para mudarse e Intrigada,la dama con parecido a la de Franco interroga a Joaquin,que asegura cambiarse cada dia y dejar lo que se quita en el cesto para la colada.
La Notaria consorte vá a tomar café con mi madre y le cuenta el misterio de los calzoncillos,mientras mamá divertida le dice que no tiene sentido que alguien robe tales prendas y no limpias.Le echan la culpa a Pili,la acusan de ignoran qué,pero queda como sospechosa, y ella llora,jurando por lo mas sagrado que no sabe nada de lo desaparecido en"extrañas circunstancias" mientras una maliciosa sonrisilla aparece en el rostro con aparente paralisis del Señorito(más no reirá el último).
Al par de dias,limpiando a fondo el despacho,empiezan a salir calzoncillos,de entre los libros,de detrás de los armarios,todos llenos de caca seca en las culeras.
Se conoce que tuvo la tripa suelta,se hacia popó encima y antes de que lo supiera la moza y lo cotilleara(con lo ridiculo que resulta)escondia las pruebas.Y ante el hallazgo claro que lo publicó por todo el barrio y añadiendo.."¡con razòn cada vez que se entraba a la escribania olia como a podrido.El limpiar fué a buscar por si un ratón se hubiera muerto por ahí y mira lo que era...ja,ja,ja!."
Y como vereis amigos y amigas,en la vida misma,en la nuestra y las cercanas hay comedias y tragedias para contar,anecdotas como la que hoy me ha venido al presente.
Pili permaneció soltera y trabajando hasta su mierte en casa de esta familia que en sus traslados la llevaron como una mas de la familia .El Notario falleció hace dos décadas y a Pili la trajeron a enterrar aquí,a su ciudad,no hace mucho.













Jesús Andrés Pico Rebollo dijo
Un poco corto el notario. Podía haberse deshecho del cuerpo del delito de forma más inteligente y contundente.
Un abrazo, Feni.
22 Agosto 2010 | 03:13 PM