LA HERMANA MARIA ESTELA (CURSO DEL 65).
Me ha venido a la mente la Madre Maria Estela,aquella monja guapa,de enormes ojos oscuros y tipazo espectacular que se adivinaba bajo esos ropajes negros,bajo el hábito,de la que se decia con admiración que era imposible que se metiera en un convento,en esa órden trás desengaño amoroso o por ser solterona y fea sin visperas de casamiento con varón de carne y hueso teniendo como única opción ser esposa de Dios.Lo suyo era vocación.
Entre las religiosas habia clases,porque estaban las de estudios,las que aún sin titulos poseian conocimientos o llevaron méjor dote,que se dedicaban a la enseñanza y las humildes y menos doctas a la cocina,a la porteria,a lavar y echar de comer a las gallinas.Ella,a la que me refiero era maestra y contaban que provenia de la alta sociedad sevillana.
Jamás vimos el pelo a ninguna de las religiosas,nunca las sorprendimos sin toca,sin papalina,sin cofia...Y nos roia la curiosidad,como ante todo lo misterioso y oculto.Imaginabamos,dabamos rienda a nuestras fantasias infantiles poniendole a cada una el cólor de cabello que nos sugeria su piel,sus pecas,sus cejas(rubia,morena,pelirroja...)y por sus rasgos que ahora asocio a Ava Gardner,a M.Maria Estela le "pintabamos" una trenza negrisima,espesa y kilometrica mientras a las demás,no se porqué rapadas estilo militar.
Dormia junto a nuestra habitación,al otro lado del tabique,comunicandose por una ventanita su celda con la nave rectangular y enorme donde se alineaban en tres filas las camitas impecablemente hechas,de las alumnas pequeñas entre las que me hallaba.
Su misión nocturna era vigilar nuestro sueño,el ordén y acudir con rápidez si alguna tenia pesadillas o se ponia malita y mas de una madrugada se presentó véloz,pero jamás con la cabeza destapada,por lo que yo intui que acabaria aquel curso del 65 y me quedaria con la duda del tono del pelo de mi profe de francés, dibujo y música.
Una mañana lluviosa amanezco con fiebre,me dejan acostada,pareciendome ideal no tener que levantarme aún de noche para la misa.Sobre la hora del desayuno la Madre Maria Estela no recuerda que estoy allí,me despierto y cual es mi sorpresa que sale del baño secandose con una toalla una melena larguisima,que le llegaba sin exagerar por la cintura,ondeada,azabache,abundante y que emoción me embargó ante el descubrimiento,temblaba...
Ella se giró y se dió cuenta que era observada,se volvió,vino hacia mi,sin cubrirse y sonriendo,guiñandome un ojo con un gesto de pícaro de complicidad me rogó que no dijese a nadie eso de lo que mis ojos fueron testigos,por su descuido (¡Cualquiera diria que la vi atracando un banco!) y no lo hice,mis labios estuvieron sellados sobre lo que en esas epocas de recato y normas estrictas tenia tanta importancia.
Mientras mis compañeras al otro dia alardeaban de lo que vieron ellas...(nada mas y nada menos que un beso larguisimo que "Trampas"el de El VIRGINIANO daba a una chica y se emitia a pésar de la gris censura,además las Reverendas no se dieron cuenta y no desconectaron la tele)yo reia para mis adentros porque habia presenciado algo mas interesante,aunque me perdiera esas escenas en la pantalla aquella mágica en blanco y negro.
Cuatro décadas y pico despues lo cuento,desvelo el secreto,a vosotros.









Miquel Feitús dijo
Que tiempos aquellos en que cosas muy simples, intrascendentes, podían ser tan emocionentes. Son recuerdos gratos de una época superada que nos haces revivir.
24 Julio 2010 | 10:39 PM