Encerrada en una Iglesia...¡que pánico!.
Pronto seria Navidad,ese tiempo casi mágico se hallaba próximo y mi hermano y yo colaborabamos en una Parroquia cercana,con otros jóvenes,en la preparación (cantos,decorados etc)del Belén viviente para La Misa del Gallo.Lo haciamos con ilusión,sin cansarnos.
Le ayudabamos a D.Angel,un sacerdote máyor y de esos entrañables,de los que ves cuidar el huerto,cavar y que llevan vida humilde,en pobreza,de servicio al prójimo y era aquella,es, una Iglesia antigua,del siglo XVI,conservada bastante bien, con decoración sencilla pero bella y grande.
Aquella noche era muy fria y lluviosa.Trás la Santa Misa yo me metí en la sacristia y me senté en el suelo helado,donde extendí unos rollos de pápel grueso,color amarronado,de esos de liar paquetes al que pintaba como ladrillos y escon lo que luego forrariamos las paredes de la cabaña,cuyo techo era de cañas verdes y bueno,los demás hacian otras cosas,pero en la gran nave,en el templo,como ensayar canciones,acompañados de guitarras,zambombas y panderetas o decorar el gran árbol subidos en escaleras...
Oia el agua contra los cristales,vaya nochecica se presentaba y mi hermano vino a decirme que se acordó que tenia cita con una niña,asi que se iba.Yo no lo acompañé pues me quedaba un poco de trabajo.El cura habia salido a comprar bombillas o no sé qué y al regreso se encuentra por el camino nuestro coche,piensa que regreso con mi hermano al pueblo y mi hermano va tranquilo creyendo que volveré con el Reverendo,asi que el Padre Angel al llegar a la Iglesia le dice a los muchach@s de acabar por ese dia ya que todo amenazaba que la tormenta iria a mas,saldrian las ramblas...pero no se acuerda nadie de que tras la puerta cerrada de la habitación aquella me hallaba yo,que ensimismada en lo mio,embadurnada de pintura estoy yo,que no oigo ni el portón,con ese ruido exterior tan fuerte,del viento,el agua y los truenos...
Cuando me doy cuenta que estoy sola,me dá un ataque casi,porque ahí no hay telefono fijo,ni existian los móviles.La puerta principal está cerrada con llave,a un lado hay otra pero vá a sálir al cementerio adjunto(que hórror,ni loca salgo a ese recinto...)Y en la sacristia hay otra pequeña pero tambien atrincada la cerradura desde dentro y hay un ventanuco,si,pero vá a dar a una casa de labranza,precintada desde que ahí se cometiera un crimen pasional atroz.En uno de esos relampagos al asomarme observo como se abre y cierra la ventana del comedor de esa vivienda,mostrando en la pared el retrato de esa pareja de la tragedia,vestidos de novios y doy un repullo,se vá la luz y como hay velas,ya tenia yo en previsión una encendida.
Que miedo entre esas cómodas negras,sótanas colgadas que resultan fantasmagoricas,tiemblo,enciendo un cigarillo y pienso que hácer,me siento,me levanto,voy al portón,lo aporroceo,aunque se que la gente en sus casas encerradas no me oiran...y GRACIAS A DIOS,gracias al Niñito divino,que cuando todo amaina,oigo un coche,veo con una linterna acercarse alguien y lo reconozco como el Párroco,que entra y lleva un susto de muerte pues no me esperaba cuando aparezco corriendo y chillando desde el Altar Mayor hacia abajo,a su encuentro.
El volverse no fué a rescatarme sino porque no se acordaba si se quedaron encendidos los aparatos de sonido y podian fundirse con esos apagones,esas subidas y bajadas de electricidad.
No pasaria ahi mas de hora y media,que creedme se me hizo eternidad,no deseando a nadie que se quede encerrada en tales sitios,porque a solas y a oscuras o tetrica luz de una vela...
¡Que cosas me han pasado! y yo disfruto contandooslas.











abril-ale dijo
Debió ser tremenda esa experiencia, imagino como te habrás sentido.
Gracias por compartir esta anécdota un poco tétrica.
Besitos de lunes.
5 Octubre 2009 | 07:33 PM