Mi amiga maltratada... cuando no era délito(reeditando)
La conocí al mudarme a este piso,a mis nueve años y fué compañera de mis juegos,por estas calles donde no habia miedo de coches(pasaba alguno,cada "siglo") o de mantequeros de esos con los que junto a las brujas nos asustaban a los niños,aunque ella tenia el térror dentro de su casa,al contrario de los demás que bajo nuestro techo nos sentiamos protegidos,por ese héroe igual a Supermán que era papi o esa hada de cuento,azul,como la fattina de Pinoccio que era mami.
Su padre,el de Anselma era un hombre rudo,de fisico y módales,con un pelo repeinado en grasas,de poco aseo y tenia una pequeña vaqueria,con muy pocas vacas,que no visualizo ahora,pero mi memoria indica que no rebasaban la media docena... y con eso se sustentaba la numerosa familia,que vivian en dos cuartos ruinosos,no lejos de mi domicilio,con dos baños y tres salas,glamouroso en los sesenta,bloque ocupado por el médico,el director de banco,el teniente jefe de linea...pero como entre los niños no habia clases,ni debe haber nos divertiamos abajo,saltando a la comba o al tejo y Ansema era mi amiga preferida,rubia,de piel finisima y blanca,de sonrisa permanente,como si no quisiera transmitir su drama,el que la esperaba al soltar mis muñecas y la paz de mi hógar y regresar al suyo,tan sombrio,no por la pobreza material sino por ese padre,que era de corazón negro y de ese cólor les pintaba todas las horas de los dias a esos que consideraba "suyos".
Anselma nunca se quejaba,jamás lloraba ante nadie,era muy digna, aparentemente féliz con lo que tenia,con sus ropas viejas pero muy limpias en ese esfuerzo de su madre con sus pocos medios por recoser y replanchar esos tejidos de cólores desvaidos...
Y fuimos creciendo juntas,cerca,yo desde otra seguridad y amor y ella desde su mundo,el suyo que aceptaba,sin rebelarse,asumiendolo y no era extraño observarle moratones,por las partes visibles de su piel y contarnos ella que se cayó...o poner mil excusas,pero aqui no hay nada oculto y una vez yo vi que era verdad lo que se cuchicheaba sobre el padre de Anselma,que pegaba a sus seis hijos y mujer,a diario,por cualquier motivo,como costumbre y ellos conformes,creyendo ante sus argumentos que lo merecian:Aquella tarde,de primavera yo habia quedado con ella en la vaqueria,entre vegas,cuando las amarillas vinagreras y la lila lavanda adornaba los campos y en esto vi aquello,que me sigue causando impresión casi cuarenta años despues y es que a una de sus hermanas y a Anselma el padre las tiraba a una acequia de regadio,profunda,intentaban salir,resbalandose en el barro,agarrandose con desesperación a los matojos del borde y las volvia a lanzar a las aguas pestilentes... Hui,me fuí aterrorizada,por alli pasaban labradores a lomos de sus burros y nadie fué capaz de detenerse a salvar a esas criaturas e increpar al "niño Joseico"(como era conocido esa fiera).
Cuando esas niñas iban creciendo y les salia novio,huian rápido con ellos con los catorce años escasos y Anselma no fué excepción,en cuanto le salió pretendiente y vió su situación se la llevó y era por suerte bueno,de excelente familia y hasta rico,asi que la fortuna le sonrió y me alegré pero que curioso,que forma de cumplir eso de honrarás a padre y madre,que ya casada y liberada del verdugo,en una comida alguien le comenta lo cruel que fue su progenitor y va ella,se levanta y como una loba defiende las razones de este,porque según ella el mandaba y punto.
Me quedé de piedra...y aun hoy me sigo quedando con aquella respuesta,sin entenderla.








Cata dijo
No me extraña que aún recuerdes lo que viste... no se me ocurrre ninguna palabra para hablar de ese monstruo, pero seguro que tu intuyes la de palabrotas en que pienso ahora y me callo. Besitos preciosa
18 Junio 2009 | 07:14 PM