LOS "HUEVOS" DE LAS MONJAS.
Mi hermano estudiaba en El Diocesano y a mi,con diez años mi abuelo Paco y mis padres decidieron internarme dos o tres cursos en un colegio de monjas,en una localidad cercana por eso de que para quien se lo podia permitir se consideraba entonces la educacion adecuada tanto cristiana como de lo demas, que nos serviria en un futuro y bueno,para una niña de diez años no es muy grato separarse de sus muñecas y sus mimos,de esa calle donde juegas en libertad pero no tenia mas remedio que ir donde me mandaban,donde habia otras muchas chicas de mi pueblo,incluso mi mejor amiga,asi que aquel verano vi tristona como me preparaban los uniformes,los zapatos"gorila",como marcaba mi madre esas sabanas y toallas con el nº36 en hilo rojo y a mediados de Septiembre lloriqueando me quede al otro lado de esos muros cuando se cerro el porton de hierro suponiendo que mi madre,muy sensible, tambien se marchaba llorando...pero pronto me acostumbre,a convivir con gente distinta,a dormir en aquella nave con camitas de tubo alineadas en tres filas,a madrugar lloviera o tronara,a la disciplina,a todo cronometrado,al encierro y no reniego de todo aquello,dentro de su sequedad no puedo decir que aquellas religiosas fueran malas,no,pero ponian muy mal de comer,tan mal que era un calvario llegar a la mitad de aquellos platos de sopa o potaje aguados,beberse ese cholate matinal terroso o el vaso de leche en polvo,asi como darle un bocado a esa sobrasada rancia de la merienda,menos mal que todos los fines de semana yo venia a casa y me hartaba de todo aquello que me gustaba,ademas mr preparaban paquetes para llevarme, con caprichitos como pasteles,galletas,miel,asi que otras cuya familia hacia lo mismo y yo les ahorrabamos a las monjitas "manjares" al comernos lo nuestro mil veces mas apetecible....y es que al segundo mes o tercero aquello que ellas nos servian era cada vez menos comible,salia un olor repugnante a fritangas, en aceite malo y no vimos jamas un trozo de carne,un pescado,una verdurita buena,ni otra fruta que la consabida naranja y en cuanto a huevos solo una vez a la semana en tortilla.Lo curioso es el buen aroma a cafe y magdalenas recien horneadas,de otras exquisiteces que salia del comedor de ellas.en las mañanas,al mediodia y a la noche.Nos asomabamos a veces por una alta ventana y observabamos con envidia aquella mesa cuajadita de postres,de tajadas de lomo en manteca,de bollitos esponjosos y que mal nos sentiamos...Asi que ellas se hinchaban de lo mejor y nosotras,nenas,zagalas creciendo tragabamos la basura y esa miseria cuando disponian de vacas,cabras y para ellas la leche y el resto para venderla.Con los cerdos igual,para ellas el jamon y a nosotras unas lonchas finisimas de tocino.Y los frutales se venian abajo,prefiriendo echar eso maduro a los pollos(docenas)y pavos para que picotearan que ponernos una pera...Asi que todo eso se corrio de boca en boca,nos dedicamos a investigar,llegamos a vigilarlas cuando comian,alguien logro entrar en su despensa,nos lo conto,que estaba repleta de lo que las alumnas careciamos y hartas de esa desverguenza de parte de las que tanto rezaban,cansadas de que nos apañaran a veces con dos boniatos cocidos y acostarnos asi,se lo contamos a nuestros padres,todas y para no destacarse ninguna, ellos se unieron y acudieron a la superiora con unos menus previamente escritos,sencillos pero completos(elaborados por un medico padre de otra interna)instando a las señoras de la toca a darnos esa alimentacion,porque para eso pagaban un dineral al mes y en caso contrario amenazaron con que nos sacarian de alli y tendrian que abonarnos "los huevos cobrados y que no consumimos,recreandose ellas su paladar con natillas,tocinos de cielo,bizcochos y otras exquisiteces"(ASI DE CLARO LO DIJO EL PORTAVOZ DEL GRUPO).Colorada la Reverenda prometio que todo cambiaria y vaya si cambio,que por lo menos nos ponian algun huevo que otro picado en la ensalada de patata,alguna zanahoria flotando en la olla de lentejas y un bistec los domingos,a la que se quedaba.
















argivo dijo
Su relato bello y nostálgico, me hace recordar a un amigo que fue seminarista. Me hablaba de su hambrunas en el seminario. Lo tenían a ración de soldado, decía. Era tanta el hambre que tuve que iderame una ganzúa para abrir la despensa del Economato. La baja de comida fue tan sensible, que lo descubrieron, y ni modo de echale la culpa a los ratones. Lo echaron del seminario. DE todas maneras de haberse ordenado hubiera colgado los hábitos al poco tiempo, porque estaba allí a disgusto. Sus papés querían un sacerdote en la familia. Pero les tocó contarse con un Filósofo y Sociólogo que da clases en universidades y colegios, y que dice de todas maneras soy padre, padre de familia.
Besos. Argivo.
8 Junio 2008 | 06:31 PM