Las sombrereras
Recorriendo las calles de mi pueblo a veces vuelvo la vista atras en el tiempo me detengo en un punto concreto y recuerdo ese quiosco de musica que no esta y veo como ha cambiado todo,en la fisonomia de sus edificios y mobiliario urbano,como muchos negocios no
existen ni modernizados porque hoy no tendrian clientes,que no existen estos ni los que los llevaban porque hay oficios que se estan perdiendo,que no fueron heredados...Y falta la herreria de junto a mi casa,o la vaqueria de Fede,donde yo iba con isabelilla,portando aquella lechera de asa a por el litro y medio de ese liquido blanco y espumoso recien ordeñado.Tampoco esta aquella alfareria donde elegiamos en Navidad las zambombas,mientras al fondo se veian elaborar las piezas....y echo de menos al hombre del carrillo de chuches artesanales o a ese otro que en su portal arreglaba sartenes y culos de olla(hojalatero?),tambien a ese pastor que cruzaba con su rebaño la carretera y a esos burros y mulos cargados con frutos y labrador a lomos que te solias encontrar(han sido esas llamadas bestias susttituidas por los coches)y por lo tanto tampoco hacen falta los talabarteros que ademas de serones confeccinaban maravillas para estos animales y las lucian en S.Marcos...pero en este instante me ha venido a la mente una tienda de aquellas con encanto en cuyo escaparate me apetecia mirar o ir con mi abuelo a por sus prendas y era la sombrereria,de la que estaban al frente dos hermanas solteronas muy pizpiretas,educadas y sonrientes,que ademas confeccionaban ellas los sombreros por encargo y a medida,esos que aun usaban los caballeros antiguos,aunque ya por ultimo traian algo de fábrica como lo de señora o de playa y exponian otros complementos como pañuelos para la cabeza,con aquellos maravillosos estampados en la seda y como es natural hermosas cajas de carton,forradasde fino papel,tela o cuero.Mi madre tenia amistad con ellas y pasabamos buenos ratos en aquel taller mientras cortaban y daban forma al fietro,con aquella destreza,ayudadas por su sobrina Menchu,feota y pecosa a la que habian criado y hecho una mujer tras quedar huerfana.Decian que a las dos les salieron pretendientes,buenos partidos y renunciaron a casarse para no separarse de la niña de sus ojos,ya que en ese caso no se la podrian partir.. y logicamente pusieron toda su fe en ella,en que de viejas las atenderia....Y contrae nupcias,con un militar que pronto es trasladado,pero las ancianas ya jubiladas por miedo que se vayan ceden a lo que el le pide y es que si deja su profesion para buscarse la vida quiere poner un bar,que le dejen lo que era la sombrereria y la trastienda... y ellas encantadas,como de todas formas lo que poseen sera para esa sobrina no le prestan esa parte de la casa sino que entera la ponen a nombre de ella,huyen al notario confiadas a hacer la escritura y a cambio de ser cuidadas hasta la muerte.Tambien le dan al matrimonio sus ahorrillos para las obras,para que no se metan en lios de bancos e intereses y un tiempo viven todos juntos,pero la pareja empieza a tener niños y al segundo ya deciden que no hay sitio,mandando a las tias a una especie de palomar que antes era trastero,arriba,con unas empinadas escaleras de madera que crujen y con un ventanuco dando a vegas traseras.Una que esta enferma postrada en la cama ya jamas vera la calle proncipal,ni las procesiones,ni las carrozas,ni a los niños a la salida del cole como tenia costumbre desde sus ventanales, yendo de ahi directa al cementerio(tuvieron la deferencia de velarla en el salon) y la otra saldra poco,alli metidas en un cuarto que es a la vez cocina y teniendo los sobrinos restaurante habran de guisarse ellas ya que un dia asi se lo sugieren alegando que Menchu tiene bastantes cargos con su familia y la clientela.A veces(tendria yo cuatro o cinco años)mi madre y otras vecinas por humanidad las visitaban y llevaban dulces y arroz con leche...y las ingenuas lloraban ante su situacion,por perder su buena casa y sus perrillas,lo que les hubiera permitido vejez digna pagando asistentas y una de las cosas que aconsejaban a todo el mundo es que en vida no pongan sus posesiones enteras a nombrede nadie,tambien repetian aquello de"¡cria cuervos...! y esta amigos es la historia de una sombrereria y sus dueñas,su triste final en abandono y pobreza por ser demasiado buenas














Lucia (princesadeporcelana) dijo
Querida nueva amiga:
Dicen que añorar el pasado es correr tras el viento; pero yo tampoco puedo evitar sentir nostálgia por algunas cosas. Sobre todo cuando veo a los niños de hoy en día (que como ya te dije el otro día están demasiado espabilados) echo de menos la música de antes, los programas de televisión, el respeto que les tenía a los mayores...
En fin, las cosas cambian.
Un beso
Lucia
22 Abril 2008 | 06:10 PM