El GATO EN LA TALEGA.
Yo frecuentaba mucho la casona del Tio Frasquito,un lábrador de los ricos pero algo agarrado,decian.Vivia junto a su señora,una viejecilla de esas dulces y su única hija,su yerno y nietos,dos hembras y un varón,estudiantes los tres.A mi me encantaba estar ahí,mirando el cerdito que cebaban en el córral,para la matanza anual,con ellos,todos cariñosos y debo décir que pasaba más tiempo en esa casa que en la mia propia,que no tenian que buscarme mi gente pues ahí me hallaban,desde que usaba chupete y babero,viendo a la mama máyor desgranar guisantes,a la ménor cóser con aquel arte,vestidos de moda,sacados de figurines para Ita y Carmelina,o al tio Frasquito cenar,pausado y callado,siempre lo mismo,en iguales ritos,unas chuletas asadas y ensalada(siempre partia la carne en los el identico número de trozos y uno me lo daba y lo engullia,cuando en mi casa le hacia asquitos al méjor bocado).Disfrutaba con ellos,los veranos al fresquito del patio,entre hiedras que trepaban por las paredes y con un pozo en el medio,se me iba el santo al cielo.
Tenian un gato,ya añoso,al que se le caia el pelo por zonas y por mas que me decian que no lo tocara,como era mimoson yo no lo desairaba y al acercarseme lo sobeteaba,cuando comienzan a salirme en la cabeza unas pupitas y mi madre me lleva al médico,a uno muy cantarín y simpatiquisimo de la época,llamado D.Amós,que cuando creia atinar con lo que padecias te cantaba esto,mientras bailoteaba:"yá sé lo que tienes tú...¿y ahora que te mando yo?" y eso animaba.El dóctor aseguró que eso era contagio de algún ánimal con problema de piel y con el que yo tenia contacto,recetó un gel que no sé si existe denominado SEPTERGAL para lavarme esa zona y recuerdo que al dia siguiente el tio Frasquito metió al gato en una tálega,me dijo que lo acompañara y de su mano fuí,en una tarde gris y lluviosa,yo con mis trenzas y abriguito rojo,de Caperucita,el con su boina,su pelliza,sus anchos y eternos pantalones de pana,por caminillos de tierra,con cañaverales a lado y lado,hasta llegar a un punto,donde la acequia aquella de riego casi desembocaba al mar y yo impotente vi como lanzaba la tálega a la corriente véloz de aguas achocolatadas diciendo,el que apenas hablaba,ni expresaba sentires o emociones:"NO TE PERDONO LO QUE LE HAS HECHO A MI NIÑA QUERIDA".Yo impotente asistí a aquello,al cástigo de quien yo perdoné desde el instante y creo que habria bastado con si no lo querian yá en casa llevarlo ahí mismo y dejarlo,que el se las arreglara.El hizo lo que creia debia.Todas las tardes lluviosas y grises me vuelve esta secuencia.










kilifa dijo
Pobre gato, aunque estoy con el señor...te explico.
Mi hijo es alérgico y por él, tuvimos que matar a dos gatitos que teniamos, los dos muy mansos, pero peligrosisimos para la salud del pekeño de la casa...
Llamamos al veterinario y los durmió..ya no despertaron.
Un gato es un animal muy querido, pero cuando toca la salud de un niño, hay que tomar decisiones duras, aunque duelan.
besitos
10 Abril 2008 | 09:08 PM