FLORES EN LOS ESTERCOLEROS...
Aquel practicante(hoy se llaman ATS)iba por las casas,cuando a los niños de áyer (y a los de hoy)nos aterrorizaba su llegada,por aspecto bonachón y pacifico que presentara,porque significaba pinchazo y otrora con aquella jeringa de cristal que con parsimonia y mismo rito esterilizaban,como aquel mio,de hace cuatro décadas y que se llamaba Gabriel,de estatura pequeña,delgado,con bigotillo que era como chorro de hormigas y una calva reluciente,sin complejos,ahí asomandose,sin ánimo de ocultarla con complicados peinados o bisoñés por el amo,sino mostrandola,con naturalidad,esa alopecia, sin rúbor,aceptando que ha llegado.
De Gabriel decian cosas como éstas:"es un santo,no abre el pico,que modoso,que callado,no notas su pinchazo" pero al fínal ponian la coletilla trás un "pero" con interro
gante,en aquellos tiempos dónde las diferencias sociales se observaban y eran traba y no precisamente por los que no las veian,como era el caso de este hombrecillo,chiquitico por fuera,pero con un corazón que era como una Cátedral,ya desde niño,que en lúgar de jugar dedicaba sus ratos libres a ayudar como monaguillo en la parroquia y era de esos que ayudaba a cruzar la calle a una anciana o de los pocos chiquillos que en feria,en lugar de gastarse el dinerillo que llevaba en manzanas de caramelo o montarse en las barquitas,lo iba echando,gorda a gorda al platillo de los mendigos que iba hallando a su paso.
Gabriel,de principios exquisitos,de la clase media,"leida y escribida",de rosario los Jueves y libros en las vitrinas se enamoró de una mujer catalogada distinta,que le "despegaba",perteneciente al grupo mas pobre,hija de un humilde pescador.a los que no aprendieron a leer y no acudian al casino social;de una mujer que le sacaba diez centimetros de cabeza,de modales toscos,manos enrojecidas e hinchadas y sabañones de restregar ropas ajenas en las piletas,de anchas cáderas donde apoyaba el cántaro con el que iba y venia a la fuente que estaba justo a la cristalera de esa sala donde el estudiaba(sabia como un médico)y fué inspiración de sus versos,incluso la dibujó al carboncillo.Teniendo claros sus sentimientos,se armó de válor y una de esas veces en que la tuvo tan cerca,se puso su chaqueta gris,algo corta y usada,pero limpia y planchada con esmero,salió presuroso,la abordó y venciendo la timidez le espetó todo aquello que ensayaba ante el espejo,ella lo aceptó y en lugar de pérder el tiempo con un noviazgo incomprendido que acabarian rompiendo los demás,pronto se fugó con ella,se echaron las bendiciones y ya cortaron que se especulara mas sobre la conveniencia,prós y contras de su relación.
Cómo la gente es indiscreta y meticona le preguntaban, constantemente eso de porqué se metió en familia de tan baja escala,pudiendo aspirar a más y él aunque era poco hablador,solo decia lo preciso,lo conveniente, contestaba,con su voz de pito:"sabed fijo,que aunque sea tan dificil como hallar la aguja en el pájar,en los estercoleros se encuentran rosas,como la mia,la mas perfumada de todas".Eso se me quedó muy grabado,porque a esas edades somos esponjas receptoras.Y hoy sé lo que queria décir.






giverny dijo
¡Uf! tengo aún bien nítida la imagen del "practicante". Buena tarde amiga:-)
Un abrazo!!
26 Marzo 2008 | 05:55 PM