Recuerdos de Alhamilla(el cura y la playa)

Yo pasaba los veranos y otras vacaciones en aquel cuartelillo(cuyas ruinas visito alguna vez, llevada por la nostálgia).Constaba de un edificio principal y seis casitas,muy blancas,sobre una loma,asemejandose aquello un potalico de Belén,frente al mar.Mi padre,que era el Comandante del Puesto,iba y venia aqui,al pueblo,donde teniamos el domicilio fijo,la escuela,el instituto...y Alhamilla estaba aislado,con las barriadas mas cercanas a 4 ó 5 kms,aunque no solo del todo,con algunos cortijos salpicados por las cercanias,a los que era delicioso ir,a ayudar en los desgranijos de la era,que se covertian al finalizar como en una pequeña fiesta,con chascarrillos,trovo y baile al son de las bandurrias,como para la matanza.
Debo décir que los dias pasados allí son de los mas recordados por felices en aquel paraiso,entre naturaleza viva,siempre jugando,sin peligro de coches,correteando por la arena,buscando piedrecillas curiosas,conchas de nácar o todo aquello que aparecia en la orilla traido por las olas,que podia ser desde cientos de latas de conserva de algún naufragio a alguna tortuga enorme perdida.Ascendiamos a los cerros cercanos,donde crecian cactus gigantes,alcaparras y pitas, a inspeccionar cuevas y coger flores o caracoles de los otros,los serranos si es que llovia,lo cual no se producia con frecuencia,pero si con mas que hoy.De todas maneras era acontecimiento.
Por mamá,mi hermanito chico y yo hubieramos permanecido todo el año alli,pero el problema eran los estudios(no existian transportes escolares y casi nadie tenia coche párticular) y estaban mi hermano máyor y mi abuelo,que ahi se aburrian como ostras,uno sin su pandilla,ni cine,ni futbolines y el otro sin su tertulia de casino con el café y el periodico,ademas deseaba bullicio,pisar asfalto tras sus largos años en la soledad de los faros.Y no olvido a Isabelilla,la muchacha de servicio,que no podia abandonar su familia para venirse,asi que el sacrificado era mi padre.
Eran los 60,corria la década llamada prodigiosa,cuando lo de Palomares(los calzonazos de Fraga...)o cuando Alain Delón rodaba una pelicula bélica en las albuferas de al lado(volveria luego,al mismo sitio,a un western).
Allí llegaba poca gente,salvo el frutero con los serones del burro cargados de melocotones y peras,el panadero,el pescadero,o visitas de cortesia,pero era raro que alguien acudiera a denuncias,señal de la tranquilidad que se respiraba....y aquella tarde,con la fresca yá observamos por el caminillo,entre vegas,una vespa acercandose,así que la chiquilleria nos arremolinamos expectantes a la puerta de las oficinas.El Párroco de un barrio no lejano iba de copiloto y se bajó todo alterado,con los pelos alborotados.Yo lo conocia,claro,de los domingos y porque el dia de la Pilarica nos acompañó como convidado en la paella que se sirvió al aire libre.
En esa época los sacerdotes tenian cálor,como todo mórtal y no acudian a bañarse a playas concurridas,sino solitarias,decidiendo este calmar el suyo en las transparentes y tonificantes aguas mediterraneas,eligió un rincón discreto entre esos parajes naturales y salvajes,con dunas,se puso a nadar hacia dentro un buen rato y cuando sale se encuentra con que no está la toalla,ni la sótana,ni las sandalias de pescador,porque algún raterillo o gracioso le ha birlado todo,aprovechando su descuido.Sin tener con lo que tapar sus verguenzas,sus carnes de santo varón, se vuelve a meter en el agua,hasta ver si pasa alguien,pero ni un alma,ya con la piel arrugada y la coronilla achicharrada por el sol se escondió en unos cañaverales,y vió por fin a un chavalillo a lomos de su bestia,gritó auxilio y fué socorrido,el chico le trajo ropa suya,la moto y lo acompañó a dar cuenta del suceso a las autoridades mas proximas.
Tras la investigación se hallaron sus pertenencias,casi al lado,entre unas rocas.Se trataba de una broma,pero no se supo de los autores.Y a raiz de ahí no pararon de "hurtarle"objetos,tan tontos como pelotas hinchables de esas de propaganda NIVEA,por ejem. y el no se cortaba de ir a dar cuenta y se le tomaba declaración y se instruian diligencias,como es déber de la G.Civil,pero...¿por esas chuminadas merecia la pena?.Yo me divertia cuando lo veia venir,todo alterado.
¡Recuerdos de mi niñez!
Para todos mis amigos cocteleros.
Mari-Carmen,2008






Fernando dijo
Ten buen dia¡¡
24 Marzo 2008 | 10:42 AM