CASAS ABANDONADAS Y MISTERIOSAS.
No sé si os he contado que a mi desde niña me gusta(ya mi madre me lo inculcó,porque era aficionada)ir de excursión al campo y explorar las casas abandonadas que me vaya encontrando,buscando vestigios de pasado,de quienes las habitaron,siendome fácil cerrar los ojos y en unos minutos visualizar con mi imaginación como seria aquello,poniendo mobiliario en las estancias,sonidos en el silencio,vida en lo muerto...
Era yo niña,llevaba aún calcetines de aquellos de perlé cuando una amiga y yo salimos a lo que se llamaba "de merendica",que podia ser no mas allá del jardín del médico vecino,que estuvo en El Congo y trajo monos y papagallos pareciendo aquello un zoo o a las escalinatas de la ermita de S, Sebastián,encima de un cerro que es supuestamente un yacimiento arqueologico,donde reposan tesoros de nuestro pasado fenicio,griego,romano y moro..Era primavera,asi que era agradable caminar,casi danzando entre sus brotes de colorido,de aromas y nos alejamos mas de lo permitido,olvidando los consejos de nuestros máyores y es que no era época de peligros en cuanto a que nos salieran al paso unos desaprensivos ni habia lobos de Caperucita,pero podiamos caer a un pozo de boca tapada por la maleza,adentrarnos en una cueva,que hubiera un desprendimiento y por parajes solitarios e ilocalizables, nadie nos pudiera socorrer.
Nos llamó la atención un cortijo,al casi filo de un barranco,donde se notaba que no vivia nadie,pero se conservaba en pié.La puerta no estaba cerrada con llave,solo atrancada y bastó empujar, pudimos entrar.Eramos osadas para nuestra edad,no creiamos en brujas,ni cocos,pero no sé porqué sin decirnos nada las dos a la par nos apresuramos a salir al exterior.Habia algo que nos intranquilizaba,no nos atraia permanecer entre esos muros,bajo ese techo de cañas,ni curiosear,aunque quedaban objetos empolvados,entre espesas cortinas de telarañas, por allí diseminadas sin orden o colocadas en el sitio que ocuparan cuando unas manos las pusieron,como retratos colgados en la pared... y no se me olvida que al fondo,en lo que debió ser un dormitorio se veia una cuna de las antiguas,artesana.Aquello transmitia tristeza,como frio...
A la entrada habia una frondosa higuera(centenaria se adivinaba por el grueso tronco)y bajo ella nos acomodamos,extendiendo el mantelito de cuadros blanco y celeste (que yo bordé a punto de cruz en la escuela,cuando por las tardes habia esa asignatura llamada"lábores")sobre la fresca hierba y sacamos la comida,esas tortillias que mamá me cocinaba en sartenes muy chiquitas que guardaba para tales ocasiones,el pan y la fruta que devoramos,para continuar charlando y riendo en tan luminosa tarde,entre naturaleza rebosando vida,cuando de pronto,como nos ocurrió dentro de la casona,nos miramos y sin musitar palabra y rápido tenemos igual reacción y en este caso es levantarnos y echar a correr colina abajo,dejando atrás todo lo que llevabamos,hasta las rebequitas sobre las que nos sentamos y cuando estabamos lejos,pero se divisaban perfectamente esas semi- ruinas nos volvimos a mirar y vimos colgada,balanceandose en una rama de la higuera como una figura humana,sin distinguir si era hombre o mujer y mas velocidad tomamos en esa carrera hasta que llegamos a unos bancales con labradores,jadeantes,exhaustas,nos creimos seguras,dentro de lo conocido y descansamos en el puente de una acequia,refrescandonos los pies en sus aguas cristalinas que dejaban ver las piedrecillas del fondo.Tengo todo en la memoria registrado,hasta que me picó en la mano una abeja y el hichazón me duró,que fué como si me clavaran un cigarrillo aquella comezón.Rosita y yo coincidiamos en haber experimentado aquello extraño,tener esa clara visión y percibir sensaciones identicas,pero no le diriamos nada a nuestra familia para que nos riñeran al desobedecrles,asi que toscamente,con lo que se nos ocurriera explicariamos lo de la ropa y el cestito etc,quizás que fuimos a la playa,elegimos unas rocas y se nos cayeron las cosas al mar.
Estuvimos pendientes de si se daba la noticia de algún suicidio por esos lares y nada.Nos preguntabamos como podia haber alli un ahorcado,nosotras debajo,un considerable rato y no verlo antes.Y de ser un efecto optico de esos engañosos¿como es que las dos lo tuvimos?.
Aquello se fué pasando,no dejamos de ir de pic-nic y yá máyor se lo cuento a mi madre,como anecdota,de travesuras de las que no se enteró.Se quedó sorprendida y dijo:"Ahí se ahorcó una mújer,en 1940,al acabar la guerra y el marido se tuvo que ir porque aseguraba oir y ver cosas extrañas.Nadie mas habitó aquel cortijo,ni nadie lo compró por fama de encantado.". A mi al oir aquello me dió repelús,mas sentí necesidad imperiosa de saber mas y la historia es asi:
Aquella jóven se habia fugado con el novio a los catorce años y a los dieciocho ya contaba dos niños y otro en camino.Pronto el empezó a pegarle,hasta con la correa,a maltratarla de palabra y obra,a ponerla a trabajar como una burra en los campos y el hógar,apartada completamente del mundo en aquella soledad,sin dejarla tener contacto con nadie,aunque realmente pocas almas se movian por esas zonas apartadas,quizás solo la pareja de la Benemerita y muy de vez en cuando en servicio de correrias,que le preguntaban si habia novedad y ella contestaba que ninguna,mientras les ofrecia un vaso de leche fresca de sus cabras. Y los vecinos mas proximos se hallaban a un par de kilometros,inclusive los padres de ella.El marido ademas de bebedor jugaba y era mujeriego,los domingos se ponia la camisa nueva y se bajaba al pueblo a lomos de la mejor mula, de bailes y tabernas,pariendo alguna vez sola como la una.a punto de desangrarse,casi a oscuras,alumbrada por un cándil.
Mas de una vez pidió auxilio a su familia y ésta la obligó a volver con el,diciendo eso de que al marido hay que agantarlo y si no"que no se hubiera ido con el,que no hubiera sido tan calentoncilla".Pasó el tiempo,sin alivio de nadie a su amargura,sin apoyo,sin consuelo y una nochebuena,cuando de alguna Iglesia llegaban repiques de campanas anunciando la buena nueva,lloviendo llena de barro,chorreando y llena de heridas y hematomas de una cruel paliza,al marchar el de juerga, fué por última vez a la barriada,con sus crios y su barriga,a pedir socorro y asilo y los que la hicieron le cerraron la puerta,para enviarla de nuevo al infierno(que poca humanidad).Dicen que entonces ella advirtio que nunca mas la verian con vida y asi fué porque a la mañana siguiente la hallaron(quizás ese que venia de juerga)colgando del árbol,dejando unos huerfanos ajenos a todo,dormiditos en sus camas y llevandose en el vientre un ser que no veria la luz.Ahi vió la libertad,la unica salida de las garras de ese maltratador.Y paradojicamente lloraban a lágrima viva el viudo y los otros que la empujaron a ese final,que fueron tambien sus propios padres o asi a mi entender los veo.
He vuelto a aquel lúgar,si,pero ya son solo piedras,aunque se mantiene firme LA HIGUERA.











lo-que-hay dijo
Hola
Sois muy valientes y osadas en visitar casas abandonadas en las que puede pasar cualquier cosa.
Saludos
20 Marzo 2008 | 06:59 PM