LE PARECE A YOKO ONO
El Sábado volví a verla,delgadita en exceso,como anorexica módelo,caminando en especie de saltitos,ágiles,livianos,como bailarinas de tutú y zapatillas mágicas que hacen parecer que flotan,vuelan,como mariposas.Llevaba su actual mándil,lleno de manchurrones,sus guantes comunes de goma y se dirigia,cargada de bólsas negras plástico,que abultaban mas que ella,al contenedor próximo,a depositar las basuras de esos puestos del mercado que ayuda a limpiar,dandole a cambio(las vendedoras)unos filetes,unas patatas,unos besug
os o una monedillas...
No mira a nadie y si lo hace es por encima del hombro,no se detiene a acariciar a un niño,ni sonrie,continua en su linea,hermetica y con ese halo de intriga,de misterio,como cuando llegó desde el lejano pais del sol naciente y en este ricón del mapa jamás habiamos visto,fisica y tocablemente ojos oblicuos o kimonos,excepto en el cine,en las fotos que ilustraban los sobres del DOMUND ó en esa muñecas ya en boga,de todo cólor,vestuario y raza,en pró del hermanamiento, fraternidad...
Esta dama y su aparición significó novedad,además porque vestia a su usanza y costumbres,la de su tierra,de arriba abajo,con sedas y brocados de llamar la atención.Se peinaba perfectamente,en moño alto,adornado por exoticas flores,unos cabellos negros como el carbón y conducia un larguisimo e impresionante"Cadillac"descapotable.Era por entonces todo un boom que los cortijos abandonados fuesen adquiridos por excentricos millonarios extranjeros,que enamorados por nuestros paisajes y su páz los restauraban conservando su fisonomia y ahí creaban su paraiso.Y se unieron pintorescos personajes,artistas,bohemiosque poblaron lo desierto,en intento de alejarse del progreso y el asfalto en esos silencios y soledad elegida.
Esta japonesa,decian y seria,que era la ama de llaves y secretaria de un máduro escritor norteamericano,que jamás salia(el) y pocos vieron,de estado civil viudo,que como otros extranjeros cerca de aquí se asentó construyendo de ruinas una mansión-fortaleza.
Las malas lenguas,sin saber, aseguraban que además de relación profesional,entre estos dos personajes existia otra sentimental,quizás porque ni se entendia,ni se concebia que hombre y mújer(fuego y estopa) pernoctaran bajo mismo techo sin surgir sexo.Y aunque ya se habia pisado la luna,en años de tanto prejuicio y moralistas,ninguna muchacha de mi pueblo o cercanias aceptaria tal colocación por falta de pán que la acuciara.La honra,salvoguardarla era lo principal.
De dia,por horas acudian limpiadoras y nunca tuvieron un gesto amable de la japonesita,que tambien era administradora y que al pagarles sus servicios no daba propina,ni en Navidad aguinaldo y si luego se las cruzaba por la calle las ignoraba,no las saludaba,dejandolas con el adiós o hola congelado en la boca.Tampoco saludaba a los comerciantes donde se abastecian,ni al de la Estación de servicio...No queria trato con nadie,era inaccesible totalmente,un ser frio,de hielo,ajeno a que habia otros seres,de sangre caliente,mediterranea,latina que le brindaban su mano,su amistad.
El viejo neoyorkino murió,como no se casó con ella no le quedó viudedad,como no estaria dada de alta en S.Sócial no cotizó y si,el yanqui le dejó en herencia la casa,pero habia que mantenerla,pagar lúz,agua,butano,fontaneros,contribución,además los estomagos hay que llenarlos,para que la máquina nuestra funcione,igual que los autos precisan gasolina(y ahora ese viejo y chico utilitario). Y fijaos,a ella que jamás se preocupó de nadie y que nos hizo diferentes y prescindibles,que rechazó el acogimiento que se suele tener con forasteros desde que la fenicia(civilización) nos fundó,si que alguien sensible y conocedor de su situación precaria,fué en su busca,sin rencor a sus cuarenta años de desplantes y se le ha hecho realidad pensión por pobre y procurado todas estas cosillas para que coma.
Ayer la volví a ver,en esta otra estampa frecuente en el presente...y ella sigue sin vernos,ni en menos glamourosa situación,más no importa,nosotros si la vemos y no la abandonaremos,lo agradezca o no,porque ya es parte de esta comunidad,desde que asomó con aquellos kimonos a mi ciudad andaluza.
Si,según envejece le parece mas y mas a YOKO ONO...








Lidia Cervantes dijo
Como dicía, no sé quien, hay otros mundos pero está en este...
Sé que la sociedad nipona es, en apariencia, fría y diustante. No les parece de buen gusto las demostraciones públicas (yo diría que ni privadas) de afecto. Así, se podría pensar en sus costumbres. Pero claro, después de 40 años ella también podría haber aprendido algo de las nuestras... quién sabe, igual sí lo ha hecho y no le han acabado de gustar...
Hermosa historia, amiga. No has perdido, en absoluto, tu elegancia y clidez a la hora de narrarnos tus cosas.
Gracias por volver, se te echaba muuuuucho de menos.
Un beso y un abrazo mimoso de osa.
17 Marzo 2008 | 05:10 PM