JACOBINA Y EL CIRUJANO
Ya os he hablado de mi singular y fashion amiga,en varias entregas con su nombre en el titulo y hoy me viene a la cabeza otra de esas historietas que me contó en alguna de nue
stras excursiones campestres,donde descubrí que además de térror a los gatos,se lo tiene a los hombres,quizás con fundamento,de tan mal que le fué con el suyo y que basandose tambien en eso,solo le reza a Santa Rita,sintiendo que algo en común las une.
Si,Jacobina puede hablar con el lechero o el vecino Ramón,el conductor del autobus o un lábrador que nos topemos en las andadas,pero sanamente,mas jamás permitirá que se le acerque alguien del sexo opuesto con otra idea,pues en cuanto huele ser pretendida,huye como loca y mas que eso,reprocha al que se atreve su osadia.
No hace tanto,en chandal las dos,yo nórmal y ella floreado,digno de "Señora Ropper"(¿os acordais?)subiamos hacia un cerro cuajado de enormes aloes y otras plantas autoctonas(con las que se fabrica potingues faciales)a la busqueda de ellas e hinojos tiernos para el puchero,cuando de pronto,como el dia de los felinos cambia de cólor,se pone nerviosa y me ruega a toda prisa que nos escondamos detrás de unas chumberas que nos pillan al lado,muy socorridad para esas emergencias y otras.Yo,sin entender,pero confiando en ella,en su sabiduria de la edad y de que se ha criado en los montes,los conoce y sus peligros,no pregunto y acato su orden,pues quizas ha visto una culebra u otro bicho...pero no,es un coche,que se acerca,por el camino de abajo y cuando ya ha pasado,con un matrimonio a bordo,respira,se sienta sobre unas piedrasd lisas,coje unas florecillas,las aspira y me hace su relato que yo no interrumpo.
Se encontraba en el hospital,acompañando a una hija tras operarse de tendones,cuando se entera que solicitan con urgencia sangre de su grupo,no muy común y como es donante cede la suya,que resulta ser para el hijo del médico que ha operado a su Carmelia,que ha sufrido un grave accidente de moto y el que se salve su vida depende muy mucho de esa transfusión y asi sucede,evolucionando el enfermo favorablemente muy pronto.
El padre del chaval y cirujano,muy conocido y de buena fama en la provincia aparece a mostrar gratitud a Jacobina,con flores y pásteles que acepta porque segun ella la ocasión es acertada,asi como que al dia siguiente se ofrezca para llevar a su hija dada de alta y a ella hasta la estación en su auto,pero no dá lúgar(el hombre se ofrece)a que las acompañe hasta su pueblo,porque no le parece oportuno llegar,viuda como es y sin interés de varón,acompañada de uno.
A raiz de ahi el dóctor,que tambien perdió recientemente a su esposa empieza a llamarla al telefono,mas o menos recalcandole la soledad de ambos,insinuandole un arreglo fórmal,porque reitera que el gesto generoso de ella lo ha ganado,que es como si constituyera un vinculo,unos lazos...y ella va y le cuelga el telefono...¿que se creeria?¿como tenia válor de pedirle relaciones con su mujer aun calentica?ahi le demostraba que todos son igualitos...ademas no tolera que nadie vuelva a pensar en ella para que lave sus calzoncillos,que ella es bien feliz,ahora libre,descansando desde que enterraron a aquel celoso,avaro y además con tufo a cabra y aliento a vino barato y peleón.Descarta macho en su cama.
El pretendiente ante no poder comunicar con ella,se presenta en su casa,elegantemente vestido y al verlo por la mirilla no le abre,indignada por lo que considera poca verguenza y cómo no,tambien avergonzada por esas vecinas curiosas que husmean los movimientos de ese forastero que emana clase y cualquiera sabe que pensaran...y a ella no le molesta que critiquen su vestir juvenil,sus minis,pero con hombres no,como le repugnan no consentirá que le achaquen affaires.
El señor continuaba en el pórtal cuando Jacobina desde dentro gritó que como persistiera en tal acoso indeseado lo denunciaria ante la benemerita y no,regresó pero ella tanta tirria le tomó que en las paranoias que padece,en cada Mercedes gris plata vá tras ella aquel que osó pedirle amores.
Yo le di mi opinoión,tras oirla en silencio y es que el buen caballero no cometió delito,que estaba en su derecho de quererla y no le faltó al respeto,ademas deberia sentirse contenta de ser amada por esa proporción en toda escala y ella,retorciendo el hocico,frunciendo el ceño exclamó:"¡yo se mis cosas!"y continuó la subida canturreando la canción de joselito"Ay campanera..."
¡Jacobina y sus razones!.








juanita dijo
Feni, qué buenas historias tienes!!... jaja menos mal que no te perdimos... me alegra que hayas decidido seguir aqui... la pobre jacobina quedó traumatizada, con la experiencia de su primer marido, le hubiera dado la oportunidad al médico quizas habría conocido el verdadero amor. un abrazo.
29 Febrero 2008 | 08:39 PM