LA CUCARACHA EN EL CAFÉ
Ese bar del que os voy a hablar aún existe,por lo tanto omitiré su nombre verdadero y lo bautizaremos como "Los Gallitos",que nunca tuvo gran público,por la fama que fué creando,pero los dueños se iban defendiendo con esos siete u ocho labradores que se tomaban la copa de coñac los amaneceres de invierno,antes de ir a regar o arar sus tierras y con los vecinos que compraban allí el vino suelto o las gaseosas frescas,cuando en las tiendas de ultramarinos aún no habia frigorificos o empezaban.Y no se me olvida(aunque peinara trenzas entonces)que me daba un "átaque"cuando mi madre,a la hora del almuerzo me mandaba a por una casera burbujeante,al igual a mis hermanos,que nos peleabamos por no ir e Isabelilla nuestra moza se negaba tajantemente de hacer ese recado.Os preguntareis porque y es que guardaban las botellas entre el pescado,las jibias en esa nevera que jamás se limpiaba,que derramaba un liquido pestilente a sangrazas podridas,a tintas y claro,estas te las despachaban embadurnadas de negro y apestando,nos poniamos las manos perdidas(¡que asco!) y habia que lavarlas bajo el grifo de casa,casi con una pinza de la ropa en la náriz.Y luego decepcionaba el escenario,con ese camarero metiendose el dedo en la náriz o tosiendo sin parar y restregandose los mocos con las manos,entre escasa limpieza del lócal o mirar a la cocina y verte a la señora rascandose la cabeza con las manos llenas de harina y luego seguir emborrizando boquerones en aquellos aceites rancios cuyo "aroma" llegaba lejos y se imaginaba de donde provenia.
Bien,los ancianos algo espesos pero buenas personas se jubilaron y cogió el negocio un hijo y la nuera,lo remozaron a estilo mesón y ante la novedad y porque es un sitio estupendo,muy centrico,empezaron a crearse nueva clientela,que les daba su oportunidad,pero algo irian viendo que no les agradaria que se fué quedando aquello vacio,totalmente,tanto que al pasar,fuera la hora que fuese(aquí hay mas de cien bares y restaurantes y pubs y todos tienen gente)veias solo a los dueños y sus hijos,ahi sentados,unos estudiando,otra haciendo ganchillo y otro dormitando en una silla.
La suerte pareció regresar con la constucción de un gran proyecto,de una obra de embergadura,al lado, que duraria cuatro años,con docenas de obreros forasteros,que desconocian el pércal y no paraban de dar viajillos al bar a por chicles,bolsas de patatas,
agua,cervezas,bocadillos,helados,tabaco... y tras comer tomaban el café y cubatilla...pero he aqí que una de esas tardes un electricista, de Almeria,al dar un sorbo al descafeinado(sé que era descafeinado porque el me lo relató con detalle) se atraganta con algo y es una hermosota cucaracha de esas aludas,que le causó una repugnancia inolvidable y claro,su reacción fué de con enfado reprochar la poca higiene y amenazar con que los iba a denunciar a sanidad o donde procediera y ellos,en lúgar de pedir mil disculpas se pusieron gallos,que los que lo iban a demandar eran ellos,por calumnia si se le ocurria correr la voz de lo ocurrido(y habia catorce testigos).Nadie denunció a nadie,pero naturalmente ese grupo de obreros dejaron de ir.
Y hará un año han vuelto a remodelar eso,transformandolo en cafeteria fina,muy uniformados todos,mas no entra un cristo,aunque este verano yo me alegré por ellos,ya que todas las mañanas se les medio llenaba la terraza,de veraneantes que ignoran la trayectoria del bar LOS GALLITOS y con eso ya ganaron para el duro invierno.
La mala fama no siempre nos la crean,hay veces que nos la buscamos.












kilifa dijo
Has dicho una cucaracha???
Dios, que asco!
Yo me voy y los denuncio, seguro, no solo por llevar regalito el café, tambien por ponerse gallitos despues....
En este mundo en el que vivimos, hay de todo, pero si siempre está el bar vacío......por algo será.
No siempre es así....pero muchas veces recogemos lo que sembramos.
Un abracito
17 Diciembre 2007 | 06:18 PM