EL PRETENDIENTE PESADO
A mis catorce tiernos años,empezó a rondarme,a pretenderme un maestro que lo habia sido mio y me llevaba diez,cifra que representaba una distancia abismal,porque aunque yo fisicamente estuviera desarrollada y aparentara mas edad psicologicamente era una niña y el ya máduro,de caracter aviejado,tranquilon y algo agrio,o del todo.Habia sido seminarista...
Venia en mi pandilla,se agregaba,siempre a mi lado y empezó a dejarme poemas en mi buzón,muy rosas.Ni me desagradaba ni lo soñaba.Me quedaban muchos chicos y mundo por conocer y yo sin prisa lo sabia.El,con sus atenciones me hacia mirarme como mujercita,pero no erami principe azul,ni el caballo que montaba,blanco y alado.
Aquel verano me fuí con mi familia de vacaciones,a la sierra y el que era de unas cortijadas cercanas,se presentó a verme,preguntando dió con mis señas,yo me hallaba en la piscina y al vólver a casa,me detengo en el pórtal y escucho,que sin consultar conmigo,está pidiendo permiso a mis padres para que noviemos en plán fórmal,y éstos que educados lo han recibido,en mismo tono le dicen que no,que soy muy jóven,que tiene puerta abierta como amigo,incluso de ellos, pero no dan la cara (ni "silla") por mi,ya que soy una cria con reacciones de tál y no para seriedades.De la rabia que me dió,de la osadia de ese tipo, me volví a ir,a la calle,a la carretera,me senté en una roca,trás unos árboles,concretamente cerezos, hasta que lo divisé,desde lejos,irse,en una vieja y destartalada moto,del año de la pera,que sonaba...¡fátal!.
A la mañana siguiente yo tenia planes de acercarme a los bosques,de pinos,con ardillas y leyendas de gnomos habitandolos,con mi grupo,conocidos de otros veranos,pero hace acto de presencia Paco,el profesor,se nos sienta en la terraza y no se vá,así que yo tampoco puedo salir y como llega la hora del almuerzo y no hace ademán de marcharse,por cortesia se le invita a comer con nosotros,pescado fresco traido de Adra.Anocheció y no se estremecia de la hamaca,ahí como clavado,mis padres ya con sueño le aconsejaban que no se le hiciera muy tarde por esas carreteras con barrancos y poco transitadas,hasta que sobre las dos de la madrugada,por fin emprendió camino.
Pensé que eso no podia continuar,pues vaya veraneo el mio se intuia entonces e inclusive el de los mios,guardando esa cesta,sin buscarlo ni comerlo.Y yo ansiaba disfrutar de la disco y las excursiones,la pesca en el rio,los baños,así que si queria que viniera con mis amistades y conmigo,a dónde decidieramos el conjunto,pero yo no estaba ahí para recluirme en el apartamento y menos cuando habia sacado matricula de hónor.Y se lo insinué cuando volvió,que no faltó, pero se excusó con que el no era de gentio,que tampoco de músicas trepidantes...que se sentia mejor solo conmigo y mi adorable familia,de conversación amena,con mi madre tan poeta e ilustrada y mi padre tan sensato,con esas filosofias.
¡Que agobio!no sabiamos como quitarnoslo de encima,pero como era correcto no podiamos desairarlo abiertamente,ni echarlo destempladamente.O en realidad los correctos eramos nosotros,con ese "intruso" que venia a trastornar nuestro mundo.
Llega mi Santo,en la plaza habia una verbena,con una orquesta de moda y yo queria asistir,cuando en tál ocasión me aparece si,cuando todavia el sol reinaba, con unas albarcas y ropa llena de tierra,explicandome que tanta prisa tenia por verme que tras ayudar a su padre en el huerto,ni se cambió,así que como ideal nos tomabamos un piscolabis en mi azotea,que tótal,lo importante es estar juntos... y eso si,me regaló un jarroncillo miniatura,de ceramica,diminuto,porque mas chico no habria en las alfarerias de souvenirs.A mi madre le sentó mal,porque en esa semana interminable ya le caia gordo y dijo:"Vale Paco,pues tú te quedas con nosotros,porque para la nena es su dia y como jóven ha de festejarlo y divertirse...aunque nosotros pensabamos ir a cenar fuera y si te miras bien no vas adecuado,para acompañarnos,sucio en dia grande".Se puso rojo,estuvo un ratito y se despidió.El objeto de todos esos extraños comportamientos era no gastar,no tener que invitarme ni a una coca-cola,que las de mi nevera eran mas baratas.
No se dió por disgustado,venia y cada vez me aburria mas,que no teniamos nada que compartir,que estabamos a años luz.Lo mas que me llevó fué a dar un paseo entre frutales hacia una ermitilla,donde yo tenia promesa y una vez que me observó echar 100 pts por la reja pilló tal cabreo que parecia que fueran suyas,se lo refirió a mamá,llamandome derrochona,desprendida y ella le contestó que con mi dinero hacia lo que me daba la gana.
Yo ya echaba chispas y una de esas tardes calurosas,allá entre macetas,con tan sosa compañia,mientras oia las carcajadas de reuniones de adolescentes provenientes del exterior,me dió una mala idea,con lo pacifica que he sido siempre y es que de un cactus gigante que tenia a mi derecha saqué un enorme pincho y sin pensarlo se lo clavé en su antebrazo,exclamando:"¡ja,ja,ja te he puesto una inyección!"se levantó berreando y furioso corrió a quejarse a mamá,la cual(riendo por dentro)le recordó que le advirtieron que yo era una nena.Se que no obré bien,pero los nervios me traicionaron,explotaron trás reprimirlos de aquel modo.
Esperó a que viniera papá de su tertulia de café con el alcalde,el párroco,el cabo,el pedagogo,el ferretero... y muy caballero anunció que rompia su compromiso,aclarandole,tranquilizador y sonriente mi padre que no tenia que romper lo que no existió.Respiramos aliviados y el resto del mes en Laujar del Andarax fué magnifico,como cada año y horas despues de que esa moto,cuyo ruido de motor yo odiaba,se alejara para siempre conocí a un niño que me hizo tilín,de mi edad,que se llamaba Cristobal,con el que ir a montar en bici,a buscar ranas,a buscar moras,a explorar cuevas..¿aquel aguijonazo tiene disculpa?.











Lidia Cervantes dijo
¡¡¡¿Que no obraste bien?!!!... ¡¡Santa paciencia!!... Este vivía en su mundo, ni siquiera intentó conquistarte, solo vigilarte y salirse con la suya.
Creeme, el tendría más edad, estoy de acuerdo, pero desde luego no era más maduro por ello.
Yo tambié tuve uno parecido, que creyó que saltandome a mí y pidiendo permis a mis padres yo no tendría nada que hacer... Afortunadamente en eso mis padres eran más abiertos. Le aseguraron que sin mi consentimiento, ellos no tenían nada que hacer.
En fin, buen agijonazo. Se lo merecía.
Un beso guapa
6 Noviembre 2007 | 07:03 PM