Aquel cartero...distinto al resto.
Los carteros son normalmente diligentes,serios en su cometido,siendo extraño que se pierdan los envios,ponen su empeño en que llegue a su destinatario,por difusas que aparezcan las señas,con falta de datos o letra indescifrable,pero en todos los colectivos dignos hay "garbanzos negros" y aquí hubo un caso que puede producir risa a la larga,pero en su instante jorobaria a más de uno,porque a veces una carta que se echó y no llega puede acarrear un disgusto o problemas gordos.Pensemos lo que puede pasar con esas cartas que no llegan y se esperan,y nos surgen hasta rupturas entre novios,o sufrimiento en una madre que no sabe de un hijo y le escribia por fin...La cuestión es que el hombrecillo aquel,pequeñajo y feucho,anodino y gris igual que su uniforme no tenia vocación por su trabajo,desconocia lo sagrado de la correspondencia y su misión,la cartera esa de cuero marrón le pesaba demasiado en los mediodias de Agosto,cuando el sol lanzaba,inmisericorde,como lenguas de fuego.Y en invierno igual,cuando llovia y se le mojaba,por esos caminos,ademas consideraba que eran demasiadas horas,subiendo y bajando cuestas,aquí en esta ciudad que se parece a S.Francisco de California.Urdió su plán y fué repartir hasta que se cansase,entonces se desharia de lo sobrante,tirandolo a la mar,que todo se lo lleva y el resto del tiempo se meteria en la taberna,fresquito en verano y calentito en los dias crudos,a hartarse de vino,que el jefe no se enteraria.Y el muy picarón así hizo un tiempo,tan féliz,pero un dia es descubierto,facilmente,trás tantas quejas que se reciben en las oficinas,de gente que aguarda documentos inclusive,por su zona,abriendose una investigación que con seguirlo dá resultado,con esa evidencia de sobres flotando pues es un acto no aislado,sino que realiza a diario.
Lo iban a despedir,pero en esa época,aún con tan grave délito,si tenias influencias y llorabas un poco...así que al ser padre de familia numerosa,en Correos les dió lástima y lo trasladaron,a una barriada cercana,donde habia escasos cien habitantes,lo que a el le venia perfecto para trabajar"poquisimo" y ganando igual.Y EN EL NUEVO DESTINO¿SABEIS QUE HACIA?pues como ya era aburrido de tan poco movimiento de correo,junto con su señora,antes de las entregas,se sentaban en su cocina,junto a la olla donde bullia el cocido y leian todo lo dirigido a otros que juzgaban interesante.Decididamente no,ese no era su oficio.









mixcelaneas dijo
Claro... primero demasiado trabajo y después muy poco y con lo aburrido que estaba... a entretenerse con la lectura, jaja. Me has hecho acordar a un capítulo de La familia Ingalls (o La pequeña casa de la Pradera) donde la Sra. Olson antes de entregarlas "chusmeaba" las cartas del pueblo con el método del calor, jaja.
Besosss!!!
22 Octubre 2007 | 07:10 PM