En esa plazoleta labradora se erigen,desafiando al tiempo tres palacetes bárrocos del s.XVIII y una casona del XIX,pertenecientes a unas familias de linaje,emparentadas entre si,estando los tres primeros habitados temporalmente y la última ha sido comprada por el Ayuntamiento y transformada en museo,todo completamente nuevo por dentro pero conservando y restaurando su fachada original y las escaleras de mármol de Italia con barandillas de forja muy elaboradas,toda una obra de arte que suben desde el patio andaluz a la segunda y tercera planta.
Yo suelo ir,a todas las exposiciones que me interesan,o cualquier mañana que se me antoja me acerco,tras comprar el pán a reencontrarme con nuestro pasado fenicio,romano,griego,arabe,porque en el tercer piso que antaño era un desván se muestran de forma fija estos hallazgos arqueologicos que nos transportan a epocas remotas.Recorrer aquello me produce paz y relax,mientras me situo mil trescientos años atrás,viajo en una especie de máquina que lo procura y habitualmente acudo sola,no coincidiendo con otros visitantes,charlo un ratito con el chico o chica de recepción y me voy por esos pasillos,o me meto en la sala de proyecciones a ver diapositivas de lo que se exponga.No me dá miedo,pero si cierta pelusilla,no porque esa casa corrieran leyendas de espectros y fantasmas,sino porque me ocurre,con la soledad en esos espacios grandes y antiguos con galerias,con estatuas o cuadros con rostros que parece que te miran y con suelos donde ademas de tu taconeo crees confundir el eco con otros pasos,como si alguien viniera detrás.Me pasa en las iglesias mismas,que un dia me quedé encerrada porque se me fué el santo al cielo,el sacristán no se dió cuenta,cerró y me iba a dar un ataque,hasta que a fuerza de aporrocear el portón y pedir socorro me rescataron.
En el museo que os cito tengo la sensación de estar acompañada en mas de una ocasión,que serán imaginaciones mias,pero dos veces me he sentido muy incomoda y he bajado aprisa.La primera vez me pasó en la sala de proyección,que como se queda a oscuras,yo dejo la puerta al pasillo abierta y enfrente están los baños.Seria cosa de la electricdad,pero la luz de alli se encendió y se apagó,varias veces,sin haber nadie dentro.La segunda habia unos cuadros enormes,de un autor que no recuerdo,pero el titulo del conjunto era post show y eran pinturas que retrataban paisajes desoladores,resecos,vacios,tristes,pobres,con personajes iguales y mucho payaso de circo,pero siniestros,grotescos como los escenarios,con unas muecas de maldad que sobre todo uno qe parecia salirse del lienzo me asustó,pero no podia apartar mis ojos de esa pintura concreta cuando seria casualidad,pero el cuadro se desprendió y cayó al suelo,haciendo un ruido enorme al que se sumó mi grito de impresión.La muchacha subió porque vió aquello por los monitores de tv y se partia de risa pues eso es habitual,no tiene nada de extraordinarIo.Y yo tambien sonreí,pero luego.
Si,durante muchos años hubo rumoreos de que esa casa estaba encantada,que se paseaban por ella espiritus de los antepasados de los dueños,por lo que se mantuvo cerrada,no la alquilban,ni la arreglaban.Decian los vecinos que algunas noches a traves de las celosias salia luz,como de vela y se adivinaban siluetas asomadas a la ventana.
yo nunca me he creido esos asuntos y busco explicaciones lógicas.A veces las apariencias engañan y de algo pequeño se hacen montañas o lo que no es ni remotamente,de una versión vá saliendo otra,agrandada,distorsionada y al final afirmada,como pasa en la calumnia.En este caso y otros esas luces podrian provenir de jovenzuelos que hicieran de aquello su club y se reunieran a hacer fiestas o parejas que en tiempos en que era prohibido se metieran alli a dar rienda suelta a sus pasiones sin temor a que los pillaran en el ajo, in fraganti.O sencillamente podia tratarse de indigentes,de transeuntes que se refugiaran bajo aquellos techos y salieran y entraran a escondidas,por las traseras(jardin).
La fama que se dé a un lúgar permanece y ya queda la duda,la incognita y es que de ser cierto lo que se le achacó,los espiritus no abandonan ese al que se aferran,aunque los reparen y modernicen,porque están allí,no se fueron en los escombros al contenedor.
servido por fenicia
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No sé si os he contado que a mi desde niña me gusta(ya mi madre me lo inculcó,porque era aficionada)ir de excursión al campo y explorar las casas abandonadas que me vaya encontrando,buscando vestigios de pasado,de quienes las habitaron,siendome fácil cerrar los ojos y en unos minutos visualizar con mi imaginación como seria aquello,poniendo mobiliario en las estancias,sonidos en el silencio,vida en lo muerto...
Era yo niña,llevaba aún calcetines de aquellos de perlé cuando una amiga y yo salimos a lo que se llamaba "de merendica",que podia ser no mas allá del jardín del médico vecino,que estuvo en El Congo y trajo monos y papagallos pareciendo aquello un zoo o a las escalinatas de la ermita de S, Sebastián,encima de un cerro que es supuestamente un yacimiento arqueologico,donde reposan tesoros de nuestro pasado fenicio,griego,romano y moro..Era primavera,asi que era agradable caminar,casi danzando entre sus brotes de colorido,de aromas y nos alejamos mas de lo permitido,olvidando los consejos de nuestros máyores y es que no era época de peligros en cuanto a que nos salieran al paso unos desaprensivos ni habia lobos de Caperucita,pero podiamos caer a un pozo de boca tapada por la maleza,adentrarnos en una cueva,que hubiera un desprendimiento y por parajes solitarios e ilocalizables, nadie nos pudiera socorrer.
Nos llamó la atención un cortijo,al casi filo de un barranco,donde se notaba que no vivia nadie,pero se conservaba en pié.La puerta no estaba cerrada con llave,solo atrancada y bastó empujar, pudimos entrar.Eramos osadas para nuestra edad,no creiamos en brujas,ni cocos,pero no sé porqué sin decirnos nada las dos a la par nos apresuramos a salir al exterior.Habia algo que nos intranquilizaba,no nos atraia permanecer entre esos muros,bajo ese techo de cañas,ni curiosear,aunque quedaban objetos empolvados,entre espesas cortinas de telarañas, por allí diseminadas sin orden o colocadas en el sitio que ocuparan cuando unas manos las pusieron,como retratos colgados en la pared... y no se me olvida que al fondo,en lo que debió ser un dormitorio se veia una cuna de las antiguas,artesana.Aquello transmitia tristeza,como frio...
A la entrada habia una frondosa higuera(centenaria se adivinaba por el grueso tronco)y bajo ella nos acomodamos,extendiendo el mantelito de cuadros blanco y celeste (que yo bordé a punto de cruz en la escuela,cuando por las tardes habia esa asignatura llamada"lábores")sobre la fresca hierba y sacamos la comida,esas tortillias que mamá me cocinaba en sartenes muy chiquitas que guardaba para tales ocasiones,el pan y la fruta que devoramos,para continuar charlando y riendo en tan luminosa tarde,entre naturaleza rebosando vida,cuando de pronto,como nos ocurrió dentro de la casona,nos miramos y sin musitar palabra y rápido tenemos igual reacción y en este caso es levantarnos y echar a correr colina abajo,dejando atrás todo lo que llevabamos,hasta las rebequitas sobre las que nos sentamos y cuando estabamos lejos,pero se divisaban perfectamente esas semi- ruinas nos volvimos a mirar y vimos colgada,balanceandose en una rama de la higuera como una figura humana,sin distinguir si era hombre o mujer y mas velocidad tomamos en esa carrera hasta que llegamos a unos bancales con labradores,jadeantes,exhaustas,nos creimos seguras,dentro de lo conocido y descansamos en el puente de una acequia,refrescandonos los pies en sus aguas cristalinas que dejaban ver las piedrecillas del fondo.Tengo todo en la memoria registrado,hasta que me picó en la mano una abeja y el hichazón me duró,que fué como si me clavaran un cigarrillo aquella comezón.Rosita y yo coincidiamos en haber experimentado aquello extraño,tener esa clara visión y percibir sensaciones identicas,pero no le diriamos nada a nuestra familia para que nos riñeran al desobedecrles,asi que toscamente,con lo que se nos ocurriera explicariamos lo de la ropa y el cestito etc,quizás que fuimos a la playa,elegimos unas rocas y se nos cayeron las cosas al mar.
Estuvimos pendientes de si se daba la noticia de algún suicidio por esos lares y nada.Nos preguntabamos como podia haber alli un ahorcado,nosotras debajo,un considerable rato y no verlo antes.Y de ser un efecto optico de esos engañosos¿como es que las dos lo tuvimos?.
Aquello se fué pasando,no dejamos de ir de pic-nic y yá máyor se lo cuento a mi madre,como anecdota,de travesuras de las que no se enteró.Se quedó sorprendida y dijo:"Ahí se ahorcó una mújer,en 1940,al acabar la guerra y el marido se tuvo que ir porque aseguraba oir y ver cosas extrañas.Nadie mas habitó aquel cortijo,ni nadie lo compró por fama de encantado.". A mi al oir aquello me dió repelús,mas sentí necesidad imperiosa de saber mas y la historia es asi:
Aquella jóven se habia fugado con el novio a los catorce años y a los dieciocho ya contaba dos niños y otro en camino.Pronto el empezó a pegarle,hasta con la correa,a maltratarla de palabra y obra,a ponerla a trabajar como una burra en los campos y el hógar,apartada completamente del mundo en aquella soledad,sin dejarla tener contacto con nadie,aunque realmente pocas almas se movian por esas zonas apartadas,quizás solo la pareja de la Benemerita y muy de vez en cuando en servicio de correrias,que le preguntaban si habia novedad y ella contestaba que ninguna,mientras les ofrecia un vaso de leche fresca de sus cabras. Y los vecinos mas proximos se hallaban a un par de kilometros,inclusive los padres de ella.El marido ademas de bebedor jugaba y era mujeriego,los domingos se ponia la camisa nueva y se bajaba al pueblo a lomos de la mejor mula, de bailes y tabernas,pariendo alguna vez sola como la una.a punto de desangrarse,casi a oscuras,alumbrada por un cándil.
Mas de una vez pidió auxilio a su familia y ésta la obligó a volver con el,diciendo eso de que al marido hay que agantarlo y si no"que no se hubiera ido con el,que no hubiera sido tan calentoncilla".Pasó el tiempo,sin alivio de nadie a su amargura,sin apoyo,sin consuelo y una nochebuena,cuando de alguna Iglesia llegaban repiques de campanas anunciando la buena nueva,lloviendo llena de barro,chorreando y llena de heridas y hematomas de una cruel paliza,al marchar el de juerga, fué por última vez a la barriada,con sus crios y su barriga,a pedir socorro y asilo y los que la hicieron le cerraron la puerta,para enviarla de nuevo al infierno(que poca humanidad).Dicen que entonces ella advirtio que nunca mas la verian con vida y asi fué porque a la mañana siguiente la hallaron(quizás ese que venia de juerga)colgando del árbol,dejando unos huerfanos ajenos a todo,dormiditos en sus camas y llevandose en el vientre un ser que no veria la luz.Ahi vió la libertad,la unica salida de las garras de ese maltratador.Y paradojicamente lloraban a lágrima viva el viudo y los otros que la empujaron a ese final,que fueron tambien sus propios padres o asi a mi entender los veo.
He vuelto a aquel lúgar,si,pero ya son solo piedras,aunque se mantiene firme LA HIGUERA.
servido por fenicia
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Era yo pequeña,contaria diez años y estuve con mis padres en aquella boda,en la iglesia y en el convite,celebrado a la puerta del cortijo de los padres de la novia que eran labradores de p
osición desahogada,asi que no faltaban las tajadas de lomo en adobo,las morcillas,butifarras,pan casero,buen vino,duces,buñuelos y licores en aquellatarde-noche de un verano que se iba con las fiestas patronales de Septiembre.
Amenizaban la fiesta un grupo de troveros con sus bandurrias y rimas improvisadas y hastarecuerdo cuando los novios(que no iban a irde viaje)se retiraron hacia su domicilio,el que seria su nidito,para estar a solas por fin tras tiempo interminable de relaciones con "carabina" y los invitados tambien nos fuimos yendo,llevandome mis padres a darme unas vueltas en los caballitos de la feria,sin prisa,ajenos lo que estaba ocurriendo en esa casa,donde no se vivia como era de suponer y lógico la noche de bodas,porque nada mas llegar ahí la pareja,un terrible dólor abdominal la atacó,cuando el recien casado localizó un médico vió que se trataba de algo grave y los envió al hospital mas proximo que era Almeria.En un coche de alquiler hacia alli marcharon,falleciendo la recien casada en el camino,de "dolor miserere"(asi llamaban a la apendicitis).
No se me vá de la cabeza aquel entierro,que vi desde mi balcón y aquel viudo,tan triste,tan abatido,cuando horas antes transmitia felicidad completa.Fué amortajada y enterrada con el traje que con tanta ilusión vistió,ese blanco con velo de tul.
El muchacho cayó en una grave depresión,era guardia civil,devolvió los muebles sin estrenar a la tienda,que por humanidad se los recogió,entregó las llaves del piso de alquiler que ya no tenia con quien compartir y se mudó nuevamente a su cuarto de soltero del cuartel,quedandose sin sonrisa,por mucho que sus compañeros se esforzaban en devolversela y en los servicios de entonces,a pie,por cerros o playas apenas hablaba con el que lo acompañaba,siempre absorto en sus pensamientos.Sobre todo de noche,cuando se paraban a descansar un rato notaban su mirada fija en un punto determinado,sin apartarla y mas de uno que la siguió,creyó ver en la lejania,una figura difusa,como con túnica blanca,tomaron como miedo y ninguno miraba ya en la dirección que el.Pronto pidió traslado,para olvidar y llegó a rehacer su vida,si,mas dicen los que despues estuvieron cerca,que esa misma mirada,hacia el sabria donde y porqué nunca lo abandonó,ni ese halo de melancolia.
servido por fenicia
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